La imaginación es un don de la inteligencia que se alimenta de la energía que proporcionan los sentidos. Lo que estamos viviendo nos hace mejorar las posibilidades de la imaginación, porque ….

……. La mirada es la motivación, es el hilo conductor de muchas de las cosas que hacemos en la vida y, algunas veces la mirada es la mayor fuente de placer.

El tiempo, el confinamiento y la tecnología, nos han permitido enseñar al mundo lo que llevamos dentro. Ver quien está vacío y quien derrocha verdaderas ganas de vivir, de compartir, de disfrutar con una simple mirada, que te haga entender y saber quién tienes delante. Porque tendremos la sonrisa en “Boxes”, pero no la mirada.

Hace un año nuestros ojos miraban labios para escuchar palabras, ahora escuchan palabras subtituladas según el color de la mascarilla…azul, verde, rosa, y muchos días no las sabemos interpretar. Pero hay otras miradas que, aunque parezcan que han cambiado, siempre han estado ahí; la mirada a nuestro interior. Esa mirada que nos ayuda a comprender las palabras escondidas bajo la mascarilla, palabras que, muchas veces, venían en un envoltorio de “papel brillante”, que no era más que otra mascarilla.

Hemos aprendido, que esa mirada es la que debemos cultivar. Observarnos, observar a los demás y a nuestro entorno. Mirar para entendernos, para enterarnos y comprender todo lo que está sucediendo. Se trata de amar lo que somos y compartirlo. Mostrar para acompañar, para que eso que llevamos dentro sea más grande y nos dé ese propósito de vida. Ese ser desde la coherencia.

Debemos mirar dentro de nosotros mismos, descubrir quiénes somos realmente. Esa mirada introspectiva será más que nunca estratégica, en un mundo donde deberemos vivir abrazando la incertidumbre. Seguramente deberemos cultivar la mirada para desarrollar la capacidad de aprender a aprender y conectar con la curiosidad, porque será preciso mirarnos entre nosotros y mirar al entorno para saber qué será de nosotros en el futuro.

….. dicen que los poetas ven cosas que otros no ven, creo que no es así; que ven lo mismo, que la diferencia es que los poetas mantienen la mirada.

Y tú, ¿Dónde aprendiste a mirar así?

¡Mascarilla! …. El Poder de la Mirada