En la fantástica película “Casablanca”, Humphrey Bogart (Rick) se despide de Ingrid Berman (Ilsa), con esta fantástica frase; “… nuestro amor no importa, siempre nos quedara Paris”. El resto de los dialogas de este memorable final, antes que ella suba al avión, merece la pena escucharlos. Un final al que le falta un falso beso, seguramente porque los ojos brillantes de ambos se estaban besando con amor verdadero.

Fuera de esta película, yo siempre he pensado que, como estimulo amoroso, el beso debe transmitir el fuego y la fuerza de la pasión, no la frialdad de un esquimal, aunque los expertos en estas materias dicen que el beso no es un impulso innato y natural del hombre.El beso tiene un significado especial como promesa de amor. Es el sello con el que los enamorados se prometen fidelidad. Es el símbolo de unión de dos almas, análogo a la unión del polo positivo y negativo de un cuerpo eléctrico.

El beso es ese espejismo, chispazo, sensación voluptuosa que transciende a lo más íntimo de nuestro ser. Es el comienzo y fundamento de todo juego amoroso, que puede llegar a sumergirnos en los misteriosos laberintos del amor, que te pueden llevar a alcanzar un frenesí incontrolable. El beso es la expresión de sentimiento sensual o erótico, es una de las artes del amor, por eso es inseparable de los propósitos amorosos.

 

Por eso cuando se besa a la persona amada no se la puede besar como si fuese “la reliquia de un santo”, o “la mano de un obispo”, como hemos visto estos días, en otra película….

Una vez más, “TOCALA OTRA VEZ SAN” ….

P.D. Como se recoge en el “Cantar de los cantares”; “Béseme con los besos de su boca”.

Besos Falsos…