La pandemia ha dejado en evidencia las numerosas debilidades del sistema comercial actual, agravando, aún más si cabe, las crisis sanitaria, económica y social que sufren muchos países. Es el momento de establecer modelos económicos más sostenibles para las personas y para el planeta.

El comercio justo y de proximidad reduce las emisiones. Estamos ante un sistema alimentario que destruye el medioambiente y, además, no produce alimentos de calidad. La situación es crítica a efectos de emisiones de CO2 y desigualdad. Los retos de la sociedad deben ser cambiar de paradigma e ir hacia un sistema alimentario resiliente y justo para todos los miembros de la cadena de valor y que aporte alimentos sanos.

 

La tendencia al alza en el consumo de productos de comercio justo y de proximidad en España, con un crecimiento de más del 80% en 2019 y un volumen que supera los 170 millones de euros, no significa que no quede un largo camino por recorrer.

Sabemos que hay un punto de inflexión en la venta de productos de comercio justo. Los consumidores han entendido que está en sus manos ayudar con una compra responsable y sostenible a los más vulnerables del planeta. Las marcas están descubriendo una vía de diferenciación que les permite posicionarse como empresas sostenibles y también conectar con sus clientes.

Debemos cambiar hacia otro modelo económico que ponga en el centro los derechos de las personas y el cuidado del medioambiente frente a la acumulación de beneficios.

Es importante considerar los productos de proximidad, bío, bien pagados y comercio justo local como una necesidad casi planetaria, el salto en la venta de productos ecológicos y de comercio justo durante la pandemia refleja que se ha despertado cierta conciencia.

No olvidemos que, la agricultura y la ganadería generan más del 20% de las emisiones de CO2 del planeta. Sin embargo, los consumidores, en general, no creen que desperdiciar alimentos pueda afectar al medioambiente. Los hogares españoles tiraron a la basura 1.352 millones de kg/l de alimentos y bebidas en 2019, según el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.

España se ha comprometido a reducir el desperdicio alimentario a la mitad para 2030, dentro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU.

Comercio y Emisiones