“Todo eso está muy bien – repuso Cándido-; pero vale más que cultivemos nuestro jardín”. Un fantástico final para un gran libro (“Cándido, o el Optimismo” de Voltaire).

Dicen, que “un optimista cree que al final todo se va a arreglar por sí solo y no se responsabiliza de nada”, y también que, “un optimista es un pesimista mal informado”, o NO. Creo que no es cuestión de estar bien o mal informado, más en un mundo sobresaturado de informaciones y desinformaciones, que en muchos de los casos solo sirven es para gastar nuestro tiempo.

Si entendemos la vida metafóricamente, como el mecanismo de cuerda automática de un reloj que funciona sin descanso gracias al movimiento de la muñeca, nos daremos cuenta que solo se trata de tener una vida en movimiento constante, de afrontar los retos que se nos presenten, más en la época que nos ha tocado vivir, donde disponemos del conocimiento y los recursos suficientes para resolverlos. Por ello, debemos valorar cada día, hora y minuto de una forma totalmente nueva, y generar pequeñas victorias gestionando nuestras emociones.

Seguramente en este 2025 debamos buscar la “belleza colateral” de las cosas, la que esta oculta. Y ser consientes, aun con las grandes incógnitas y conflictos existentes en el mundo, que somos unos afortunados en vivir la época en la que vivimos, y no olvidar que, a esta vida hemos venido a ser, no a estar. Debemos tener una predisposición que nos permita resolver los desafíos diarios con mayor creatividad e, incluso, con más sentido del humor. Y para ello es importante que vivamos no solo con creatividad, sino también con imaginación, curiosidad y empatía, porque todos estos valores nos ayudaran a emprender, avanzar y transformarnos, sin olvidar vivir en armonía con nuestro interior.

Os deseo un gran año 2025, y como decía el sabio Voltaire: “Todo eso está muy bien, pero más vale que cultivemos nuestro jardín”. Ese es el único medio de que la vida resulte tolerable en un mundo absurdo.

Cándido y …. El 2025….