Lo describen como “un mito templario y panteísta”, uno de los personajes más singulares del Camino de Santiago. A á í, histórico hospitalero de Manjarín (León) tuve el placer de conocer y pasar un buen rato con él en 2011, cuando realicé uno de mis Caminos a Santiago. Tomas nos ha dejado esta semana. Era un mito entre todos los peregrinos que no dejamos de recorrer las diferentes rutas a Santiago de Compostela. Conocido como persona altruista, quijotesca y templaria, se instalo en el abandonado pueblo de Manjarín, un despoblado municipio de Santa Colomba de Somoza, a casi 1.500 metros de altura, en las cercanías del puerto de Foncebadón (punto más alto del Camino Frances), en una pequeña cabaña, adecuada como humilde refugio.
La historia de su singular vida merece la pena ser conocida. Como el buen hospitalero “Templario” que se convirtió, se dedico a proteger, ayudar y dar cobijo a los peregrinos que transitaban por esos montes leoneses.
Mi homenaje a Tomás, quiero hacerlo con unas palabras del libro “De la brevedad de la vida”, de Seneca; “ , é, , , á ”.

Camino de Santiago. Ultreia et Suseia
Fotografía mayo 2011
El último Templario …

