Resulta que nos invitaron a una fiesta en un chalet de unos amigos. Allí nos presentamos mi mujer y yo acompañados de otra pareja de amigos comunes a los anfitriones. Una vez dentro nos presentaron a un grupo nutrido de parejas amigas también, pero desconocidas para nosotros. Como es lógico inicialmente yo me incorpore al grupo de los hombres. Una vez había pasado media hora y habiendo picado varias tapas me encontré relajado e integrado en el grupo, fue cuando escuche a uno de ellos comentar que este año llevaría de vacaciones un 39 pies, y rápidamente conteste : yo en invierno llevo un 40 y en verano un cuarenta y uno.

Cual fue mi sorpresa al cabo de un rato al darme cuenta que estaban hablando del barco que había alquilado, el amigo que me conocía quiso parar el golpe al ver que yo no sabia si mirar a los ya mencionados pies del 41, o mirar al cielo y esperar la tormenta de carcajadas. Fue entonces cuando éste aclaro rápidamente que se trataba de la eslora. Volviendo yo a mi precocidad conteste apresuradamente: vaya casualidad, mi mujer también es de Lora. Se rieron, me volví a sorprender y volvieron a corregirme. Es de longitud, no de Lora del Río (Sevilla). (Dios mío menos mal que no me puse ha hablar del ciempiés y del tremendo dolor que pasan estos cuando tienen agujetas).

Visto lo visto decidí ir al grupo en el cual se encontraba mi mujer, y la primera conversación que escuche, es a una esposa decir: mi marido dice que no vuelve de safari conmigo a Zimbabwe porque este año el IPC esta por encima de la media. Pensando que iba a contestar:” pues yo no se si ir de vacaciones a Kenia, a Tailandia ó a Turleque”, me acorde de las palabras pronunciadas un día por GROUCHO MARX: “A veces es mejor estar callado y parecer tonto, que hablar y despejar las dudas definitivamente”. ME CALLE.
Lo bueno que tienen los pueblos, es que al correr más el aire, las cabezas están más ventiladas. “Yo quiero seguir siendo de pueblo”. Ahora que hemos cogido aire como decía Voltaire: “Quien sabe limitar sus deseos es siempre riquísimo”.
RAMON PROUS ZARAGOZA
Noviembre 2006

